domingo, 25 de enero de 2026

Excavación arqueológica en Nuestra Señora de Ermua o del Yermo (Altube). Julio 2025.

 


En este blog siempre nos ha gustado dar cuenta de las excavaciones arqueológicas que se llevan a cabo en nuestra comarca. Así hemos publicado entradas en este blog sobre el yacimiento de la época romana de Elexazar (Amurrio) dirigido por Juanjo Hidalgo y situado entre las cumbres de Ezkurrola y Aspaltza; o sobre el castro de la Edad del Hierro localizado en la cima del pico Babio, excavado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi bajo la dirección de Jon Obaldia.


En esta ocasión vamos a hablar de la excavación llevada a cabo en julio del año pasado sobre el lugar donde se encontraba la Ermita de Nuestra Señora del Yermo en Altube, (también conocida como Nuestra Señora de Ermua) por iniciativa de los etnógrafos José Antonio González Salazar y Carlos Ortiz de Zárate, y dirigida por José Rodríguez Fernández profesor del Departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología de la EHU. La excavación ha sido financiada por el Ayuntamiento de Zuia.


En esta primera campaña se ha retirado el material vegetal de toda la superficie a excavar, aproximadamente 100 metros cuadrados, dejando a la vista el plano original del edificio con todos los muros que se han conservado y sus habitáculos. El edificio contaba con la propia ermita, un pequeño pórtico y un anexo que correspondía a una cocina-comedor.


Resulta curioso el lugar donde se erigió esta ermita, dentro del extenso bosque de Altube, alejada de cualquier núcleo de población, de ahí el nombre tan adecuado de Nuestra Señora del Yermo. Así que no es de extrañar que esta ermita tuviese que repararse en varias ocasiones a lo largo del tiempo y que para finales del siglo XVIII se abandonase definitivamente.


La fiesta de esta ermita se celebraba el día de la Pascua del Espíritu Santo y el Valle de Zuia aprovechaba la ocasión para recaudar el dinero que debían pagar los vecinos de Baranbio por utilizar los pastos de estos montes en propiedad de dicho valle, razón probable de la existencia de esta ermita. Así que debemos imaginar un monte con mucha menos densidad arbórea que la actual, con pastos donde pacían vacas, bueyes y cerdos.

Para más información de esta ermita se puede consultar el libro de Julián Olabarria Sautu, El Valle de Zuya (1973).