viernes, 6 de marzo de 2026

Nutria atropellada en Saratxo

 

El sábado 14 de febrero la estación meteorológica de Euskalmet situada en Saratxo recogió más de 35 litros por metro cuadrado, con precipitaciones máximas durante varios momentos de la mañana. Las carreteras presentaban balsas de agua y el rio Nervión amenazaba con desbordar en varios puntos. Esa misma mañana nos avisaban del triste atropello de una nutria (Lutra lutra) en el barrio Los Mesones de Saratxo.


La nutria debía desplazarse por la orilla derecha ante la fuerte crecida del rio Nervión y al llegar al barrio de los Mesones intentó cruzar la carretera para regresar de nuevo a la orilla, momento en el que fue atropellada.

En este blog hemos hablado en varias ocasiones de la nutria: desde los primeros rastros que hallamos de su presencia en 2014 tras décadas extinguida en el área cantábrica (aunque ya en 2007 se habían encontrado indicios) hasta su presencia habitual en los cursos de agua del Alto Nervión en el momento actual. Recordemos que la nutria día de hoy está declarada En peligro de extinción dentro del Catálogo Vasco de Especies Amenazadas. De nutria nos constaba un atropello en las carreteras de Baranbio en 2020, se trataba en aquella ocasión de una hembra preñada

Marta atropellada en la circunvalación de Amurrio

Ese mismo día aparecía, también atropellada, una marta (Martes martes) en la circunvalación de Amurrio, a escasos kilómetros de Saratxo. Y es que es habitual el atropello de fauna en las carreteras de la comarca: jabalíes, corzos, tasugos, garduñas, martas, raposos, multitud de erizos, turones y, hasta visones europeos han sido hallados arrollados en Luyando y Zuaza…

Lechuza atropellada en Zuaza a finales de febrero


Por no hablar de fauna de menor tamaño y menos visible, como sapos, tritones, ranas, o reptiles, como culebras de Esculapio, de collar, etc. o galápagos leprosos. O micromamíferos de las distintas especies que hemos ido conociendo en varias entradas de este blog.

Tasugo atropellado en el Alto López


Como decimos la red viaria constituye un sumidero de fauna, mayor cuanto más tráfico soporte cada tramo de carretera. No es menor tampoco el peligro para los conductores asociado a los atropellos de fauna de mayor tamaño, como jabalíes, corzos o ciervos. Hasta tiempos muy recientes las carreteras no se han diseñado pensando en evitar o minimizar los atropellos mediante pasos de fauna, cierres perimetrales o adaptación de los drenajes. Esas medidas solo se implementan en nuevas carreteras o en aquellas que soportan mucho tráfico. En el resto de la red no se establecen mejoras que disminuyan el peligro de atropello para la fauna que las atraviesa, aunque el tráfico por la red sigue en aumento. Por eso situaciones como la de Saratxo seguirán desgraciadamente sucediendo.

domingo, 1 de febrero de 2026

2 de febrero Día Mundial de los Humedales

 

Como en otras ocasiones en este blog recordamos que el 2 de febrero se celebra en todo el mundo el día de los humedales. Marismas, lagos, lagunas, embalses, esteros, manglares, pozas, charcas, turberas, encharcamientos, tanto de origen natural como artificial, son ecosistemas caracterizados por la presencia temporal o permanente de una lámina de agua, dulce, salobre o salada. Son ecosistemas singulares por sus particularidades hídricas, muy complejos y dinámicos.

En nuestra comarca no disfrutamos de humedales de especial relevancia, son generalmente pequeñas charcas o lagunas, muchas veces creadas de manera artificial para dar de beber al ganado o embalses para abastecimiento como Maroño u Olarte. Aunque sí hay algunos relevantes como la charca de Arbieto, que fue objeto de una entrada en este blog.

Aría de Larrinbe



Mina de Tertanga

Pese a su pequeño tamaño o escasa entidad son ecosistemas de gran importancia, pues nos abastecen de agua para consumo humano o del ganado, albergan comunidades de flora y fauna características, muchas veces con especies de interés por su singularidad y especialización, aportan una gran biodiversidad al territorio, rompen la monotonía del medio terrestre, juegan un papel relevante como sumideros de carbono y enriquecen el paisaje.

Pensemos en la icónica imagen del embalse de Maroño con el fondo de Sierra Salvada. O la singularidad geológica de la laguna de Arbieto (La Sima de Orduña).

Otros son pequeñas charcas de uso ganadero como las que salpican Sierra Salvada, que sirven de punto de abrevaje para el ganado y albergan una relevante comunidad de anfibios.


Pozo Las Escalerillas, Sierra Salvada



Sequía en el pozo Kobata, Sierra Salvada

Pozo Trebejo, Sierra Salvada

Algunos humedales de nuestra comarca son los vestigios de otra época en la que su extensión y esplendor fue mayor como por ejemplo los encharcamientos del Aria de Larrinbe o de Zaldubitxi en Délika. El Aria de Larrinbe fue lugar de caza de anátidas. Son lugares que se fueron rellenando y desecando a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, sobre todo mediante las concentraciones parcelarias, ya que se consideraban y puede que haya quien los siga considerando, como zonas incultas y desagradables que no tienen provecho.

Zaldubitxi, Delika



Cantera de yeso inundada, Orduña

Pero también hemos creado algunos pequeños humedales para recrear o recuperar estos ecosistemas maltratados, con ánimo primero de recuperar el hábitat de ciertas especies emblemáticas.

También los hemos acondicionado y mejorado, corrigiendo ciertos impactos que sufrían y mejorando la calidad de las aguas.

A día de hoy el cambio climático supone una amenaza directa sobre estos ecosistemas. El aumento de las temperaturas y oscilación de las precipitaciones disminuye la disponibilidad de agua de las que dependen estos singulares ecosistemas. Poniendo incluso en peligro no solo a las comunidades biológicas que albergan sino también el servicio de abastecimiento de agua que nos proporcionan. 

Por ello debe ser una prioridad tratarlos bien, evitar su contaminación, evitar su desecación, mejorar su entorno y, si es posible, aumentar su superficie y distribución.


Sopeña y embalse de Maroño

Pozo Astakobil, Madaria

Embalse de Olarte, Laudio-Luiaondo

Llano de Abaro, Larrinbe

Charcas de Larrinzar, Orduña

domingo, 25 de enero de 2026

Excavación arqueológica en Nuestra Señora de Ermua o del Yermo (Altube). Julio 2025.

 


En este blog siempre nos ha gustado dar cuenta de las excavaciones arqueológicas que se llevan a cabo en nuestra comarca. Así hemos publicado entradas en este blog sobre el yacimiento de la época romana de Elexazar (Amurrio) dirigido por Juanjo Hidalgo y situado entre las cumbres de Ezkurrola y Aspaltza; o sobre el castro de la Edad del Hierro localizado en la cima del pico Babio, excavado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi bajo la dirección de Jon Obaldia.


En esta ocasión vamos a hablar de la excavación llevada a cabo en julio del año pasado sobre el lugar donde se encontraba la Ermita de Nuestra Señora del Yermo en Altube, (también conocida como Nuestra Señora de Ermua) por iniciativa de los etnógrafos José Antonio González Salazar y Carlos Ortiz de Zárate, y dirigida por José Rodríguez Fernández profesor del Departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología de la EHU. La excavación ha sido financiada por el Ayuntamiento de Zuia.


En esta primera campaña se ha retirado el material vegetal de toda la superficie a excavar, aproximadamente 100 metros cuadrados, dejando a la vista el plano original del edificio con todos los muros que se han conservado y sus habitáculos. El edificio contaba con la propia ermita, un pequeño pórtico y un anexo que correspondía a una cocina-comedor.


Resulta curioso el lugar donde se erigió esta ermita, dentro del extenso bosque de Altube, alejada de cualquier núcleo de población, de ahí el nombre tan adecuado de Nuestra Señora del Yermo. Así que no es de extrañar que esta ermita tuviese que repararse en varias ocasiones a lo largo del tiempo y que para finales del siglo XVIII se abandonase definitivamente.


La fiesta de esta ermita se celebraba el día de la Pascua del Espíritu Santo y el Valle de Zuia aprovechaba la ocasión para recaudar el dinero que debían pagar los vecinos de Baranbio por utilizar los pastos de estos montes en propiedad de dicho valle, razón probable de la existencia de esta ermita. Así que debemos imaginar un monte con mucha menos densidad arbórea que la actual, con pastos donde pacían vacas, bueyes y cerdos.

Para más información de esta ermita se puede consultar el libro de Julián Olabarria Sautu, El Valle de Zuya (1973).