El sábado 14 de febrero la estación
meteorológica de Euskalmet situada en Saratxo recogió más de 35 litros por
metro cuadrado, con precipitaciones máximas durante varios momentos de la
mañana. Las carreteras presentaban balsas de agua y el rio Nervión amenazaba con
desbordar en varios puntos. Esa misma mañana nos avisaban del triste atropello
de una nutria (Lutra lutra) en el barrio Los Mesones de Saratxo.
La nutria debía desplazarse por la
orilla derecha ante la fuerte crecida del rio Nervión y al llegar al barrio de
los Mesones intentó cruzar la carretera para regresar de nuevo a la orilla,
momento en el que fue atropellada.
En este blog hemos hablado en varias ocasiones de la nutria: desde los primeros rastros que hallamos de su presencia en 2014 tras décadas extinguida en el área cantábrica (aunque ya en 2007 se habían encontrado indicios) hasta su presencia habitual en los cursos de agua del Alto Nervión en el momento actual. Recordemos que la nutria día de hoy está declarada En peligro de extinción dentro del Catálogo Vasco de Especies Amenazadas. De nutria nos constaba un atropello en las carreteras de Baranbio en 2020, se trataba en aquella ocasión de una hembra preñada
| Marta atropellada en la circunvalación de Amurrio |
Ese mismo día aparecía, también
atropellada, una marta (Martes martes) en la circunvalación de Amurrio,
a escasos kilómetros de Saratxo. Y es que es habitual el atropello de fauna en
las carreteras de la comarca: jabalíes, corzos, tasugos, garduñas, martas, raposos,
multitud de erizos, turones y, hasta visones europeos han sido hallados
arrollados en Luyando y Zuaza…
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| Lechuza atropellada en Zuaza a finales de febrero |
Por no hablar de fauna de menor
tamaño y menos visible, como sapos, tritones, ranas, o reptiles, como culebras
de Esculapio, de collar, etc. o galápagos leprosos. O micromamíferos de las
distintas especies que hemos ido conociendo en varias entradas de este blog.
| Tasugo atropellado en el Alto López |
Como decimos la red viaria constituye
un sumidero de fauna, mayor cuanto más tráfico soporte cada tramo de carretera.
No es menor tampoco el peligro para los conductores asociado a los atropellos
de fauna de mayor tamaño, como jabalíes, corzos o ciervos. Hasta tiempos muy
recientes las carreteras no se han diseñado pensando en evitar o minimizar los
atropellos mediante pasos de fauna, cierres perimetrales o adaptación de los
drenajes. Esas medidas solo se implementan en nuevas carreteras o en aquellas
que soportan mucho tráfico. En el resto de la red no se establecen mejoras que
disminuyan el peligro de atropello para la fauna que las atraviesa, aunque el
tráfico por la red sigue en aumento. Por eso situaciones como la de Saratxo
seguirán desgraciadamente sucediendo.


