Cuando se
observan por primera vez los pequeños hoyos excavados en la arena por la larva
de la hormiga león es fácil que creamos que han sido hechos por gruesas gotas
de lluvia o por alguna especie de hormiga. Sin embargo, en el fondo de cada uno
de estos hoyos y escondida entre la arena aguarda una larva de hormiga león
dispuesta a capturar cualquier presa que se precipite por el cono con sus
terribles mandíbulas alargadas.
Así que, como podemos imaginar, el nombre de hormiga león procede de esta original estrategia de caza exclusiva de su estado larvario, para lo cual se sirve de un cuerpo ovoide, de una cabeza aplanada y de unas mandíbulas curvadas y muy desarrolladas. La forma adulta se muestra activa principalmente durante las noches de verano y si se observa algún ejemplar es fácil confundirlo con una libélula al poseer ambos animales dos pares de alas, aunque cuando se posan las de la hormiga león quedan plegadas en vez de extendidas (fijémonos también para diferenciarlas en sus largas antenas).
A pesar del nombre de hormiga, se trata en realidad de insectos Mimerleonidos, familia de amplia distribución geográfica, aunque con mayor representación en regiones cálidas y ausente en zonas de alta montaña y climas fríos. En la península ibérica se cuenta con varias decenas de especies de hormiga león. Estas imágenes fueron tomadas una noche del mes de julio junto al Santuario de Nuestra Señora de la Encina de Artziniega.
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