domingo, 16 de abril de 2017

¿Seremos capaces de mantener la población de grajillas de Vitoria-Gasteiz?

Grajillas en la plaza de la Virgen Blanca.
Cada día, poco después del amanecer, los reclamos y voces de las grajillas (Corvus monedula) se mezclan con el bullicio que llega de la Plaza de la Virgen Blanca y calles cercanas. Hay días en los que se pueden observar hasta cuarenta ejemplares juntos en esta parte de la ciudad: se persiguen por los tejados, buscan comida en la Plaza de los Fueros o simplemente descansan en alguna percha.




Grajillas en la Plaza de la Virgen Blanca
En una entrada anterior de este blog (La grajilla en Álava: a punto deextinguirse y especie cinegética) lamentábamos la pérdida de esta especie en la Sierra Salvada y señalábamos que no era el único lugar donde había desaparecido, al contrario, todas las montañas y comarcas alavesas donde fue detectada en las últimas décadas del siglo pasado como la Sierra Cantabria, Montes de Vitoria o Entzia habían sufrido la misma suerte y actualmente los últimos individuos se encontraban acantonados en Vitoria.

Estatua de la Independencia. Plaza de la Virgen Blanca.
Después de que la primavera pasada se detectasen grajillas en algunas sierras del occidente alavés, el mes pasado revisamos dichas zonas con el fin comprobar si están presentes este año y si podíamos hablar de una recolonización de la especie pero el resultado fue negativo por lo que probablemente se tratase de ejemplares divagantes que no llegaron a reproducirse, así que de momento la ciudad de Vitoria conservaría la última población conocida de grajillas del País Vasco.

Cigüeñas y grajillas flanquean el campanario.
A parte de estas y otras observaciones que podrían suponer el futuro regreso de la especie a enclaves de antigua ocupación, una nueva esperanza se ha abierto para la grajilla en Álava: gracias al informe realizado por Jose Antonio Gainzarain “Propuesta para la descatalogación de la grajilla como especie cinegética en el Territorio Histórico de Álava” (febrero 2016, pincha aquí para ver el documento), la grajilla ha sido finalmente excluida del listado de especies cinegéticas en la última orden de vedas de Álava (julio 2016).
Grajilla en la Catedral de Santa María
A partir de ahora nos enfrentamos al reto de su conservación en la propia ciudad ¿será capaz la Green Capital 2012 de mantener la colonia de grajillas? Su población parece estable pero no se sabe con exactitud ni el número de ejemplares que la componen ni la tendencia, elementos fundamentales para una gestión eficaz.
Buscando grajillas en el Parque Natural de Valderejo


Gustavo

miércoles, 5 de abril de 2017

Un árbol único: el tejo (parte I)

Se ha querido rescatar un trabajo que se hizo durante los años 2014-2015, para no olvidar la importancia cultural y social que tiene una especie de árbol en la comarca de Ayala / Aiara; el tejo (Taxus baccata). El trabajo consistió en realizar un inventario de los ejemplares de tejo en los municipios de Ayala / Aiara, Amurrio, Orduña / Urduña y algunas zonas limítrofes a dichos municipios.

Detalle madera. Foto Enrique Arberas
El tejo, es un árbol que siempre ha estado rodeado de leyendas, es una especie emblemática y simbólica en nuestra tierra, por su longevidad, por su utilización en rituales, por su presencia muchas veces unida a cementerios e iglesias, por sus usos terapéuticos. Pero sin duda las propiedades de la madera  (dura, resistente y flexible) ha hecho que se utilizara de manera frecuente en la fabricación de aperos de labranza, partes de máquinas que necesitaban consistencia, estacas, lanzas y arcos, etc., estando muy vinculada, por tanto, al ámbito rural.

Semillas y hojas de tejo. Foto Enrique Arberas
Para localizar las zonas donde se ubicaban los tejos, hablamos con técnicos de la DFA, con guardas forestales, y con vecinos de los pueblos, conocedores de los montes. Los vecinos de estos municipios, tienen constancia de la existencia del tejo en la zona, ya sea porque lo han utilizado para elaborar herramientas, porque lo tienen plantado en sus tierras, algunas veces a modo de homenaje a difuntos, o porque existen algunos ejemplares que destacan en el paisaje, sobre todo los localizados en el altiplano de Sierra Salvada. Pero en cualquier caso, la gente con la que tuvimos la oportunidad de hablar, muestra un especial cariño por esta especie.

Tejo entre hayas. Foto Enrique Arberas
Cuando empezamos a ir al monte en busca de tejos, llevábamos un estadillo en el que apuntábamos algunos datos de los pies encontrados (diámetro, altura, si se encontraba ramoneado por el ganado, si tenia semillas germinadas a su alrededor, etc.) y tomábamos con GPS un punto, para tenerlo georeferenciado. Así hicimos una pequeña base de datos, que nos sirvió a posteriori, para sacar algunas conclusiones sobre la cantidad de ejemplares identificados,  amenazas, estado de conservación de la especie, etc. 

Tejo intensamente ramoneado entre piedras. Foto Enrique Arberas
Se localizaron un total de 850 ejemplares de tejo, repartidos en 7 poblaciones y el resto individuos aislados. Para considerar que un grupo de tejos formase una población, debían de estar a menos de 500 m de distancia unos de otros y que fuesen un número mínimo de 10 ejemplares.  De las 7 poblaciones que consideramos, 3 se encuentran en Sierra Salvada, en los términos de Campoverde (67 tejos),  Senda Ayala – Arranes (29 tejos) y La Tejera (181 tejos). Otra se ubica en el termino de San Vicente (76 tejos) (Sojo, Ayala / Aiara) y una quinta población alrededor del Pico del Fraile (27 tejos) (Tertanga, Amurrio). Las otras dos restantes se encontraron, una en el monte Zaballa en Artziniega (326 tejos) y otra, en el término de Angulo (83 tejos) en el Valle de Losa. El resto (61 tejos) se encontraban de manera dispersa y/o solitaria por la zona en donde encuadramos el estudio.  

Pie femenino de tejo Foto Enrique Arbeeras
Una de las poblaciones que aportó unas conclusiones muy interesantes, fue la denominada como La Tejera. Esta población abarca una superficie de unas 35 has. Se contabilizaron unos 181 tejos, pero conscientes de que nos dejamos muchos sin localizar, debido a la densa vegetación de espinar (Cratageus monogyna) existente en la zona. De hecho calculamos que casi el 80% de los tejos allí ubicados están bajo la protección del espino, dato, que empieza a darnos una idea de porque existen tantos ejemplares en una zona con bastante presencia de ganado (donde además, mas del 30% de los pies inventariados tienen signos evidentes de ramoneo). Los datos de las mediciones nos muestran que el 98% de la población, tiene un perímetro basal menor de 100 cm, por lo que se puede decir que es una población joven. 

Tejo protegido por espinos. Foto Enrique Arberas
Si comparamos la ortofotografia de 1956 y la del 2013, se ve como la zona se esta matorralizando poco a poco. Es esta la explicación de la abundante presencia de tejo en esta zona; el aumento de espinos, hacen que se genere una cubierta bajo la cual las semillas de tejo pueden germinar sin ser accesibles al diente del ganado. Además se da el hecho de que el espino (por sus frutos) atrae a distintas especies de aves, que a su vez ingieren también los frutos del tejo, y al pasar por sus estómagos, facilitan la germinación de la semilla una vez expulsadas. Por todo ello se puede decir que la matorralizacion en esta zona y el aumento de la población del tejo, van de la mano. 

Ortofotografía de 1956 sobre la zona de la Tejera 
Orotofotografía de 2013 sobre la zona de la Tejera
En una segunda entrada, contaremos más conclusiones del trabajo y algunas anécdotas culturales relacionadas con el tejo. 


Enrique / Inés