viernes, 28 de enero de 2022

El roquero solitario, una nueva especie para la Sierra Salvada

 

El 30 de diciembre de 2021 Egotiz Icaza observó y fotografió un macho de roquero solitario (Monticola solitarius) en el entorno del Salto del Nervión. Se movía entre los dos espacios protegidos que confluyen en este lugar: el Monumento Natural del Monte Santiago y la Zona de Especial Protección para las Aves de Sierra Salvada.


 Hasta la fecha no conocíamos ninguna cita segura de esta ave en la Sierra Salvada; quizá alguna observación dudosa cerca del pico Ungino, nada más. Lo que sí sabíamos es que era perfectamente posible que algún día descubriéramos algún ejemplar ya que, como su propio nombre indica, es una especie rupícola, con querencia a vivir en peñas y cortados rocosos, así que la sierra Salvada o la de Arkamo serían un hábitat propicio para este roquero.

Si observamos el mapa de distribución que nos ofrece la página de ornitho.eus, las citas se reparten fundamentalmente entre la zona más meridional del País Vasco y a lo largo de la costa, es decir, en zonas donde la temperatura es más templada, pues no olvidemos que el roquero solitario es un ave de distribución mediterránea; sin embargo, también cría en las montañas del Duranguesado y algún que otro punto del interior.

No es un ave fácil de detectar por lo que es posible que su distribución en el País Vasco sea mayor y que incluya entre otros lugares la Sierra Salvada, donde hasta el momento no habría podido ser detectada, aunque, de cualquier modo, su presencia sería escasa, localizada en algún que otro lugar.

 

Cabría también la posibilidad de que su población se estuviese expandiendo dada la situación de calentamiento global y que ya hemos observado en otras especies de aves mediterráneas que están criando en los últimos años en nuestra comarca como la curruca cabecinegra, la abubilla o la oropéndola. Sea como sea esperemos poder localizarla más adelante, no ya como invernante sino como formando parte de las aves que eligen la Sierra Salvada como zona apta para la reproducción.

 

 

 

miércoles, 5 de enero de 2022

Las primeras imágenes de la nutria en Ayala

Ya hemos hablado en dos ocasiones en este blog de la nutria (Lutralutra). La primera en enero de 2014 cuando un vecino de Llodio dijo haber visto una nutria a plena luz del día comiendo un barbo y decidimos buscar indicios de este animal por la zona para confirmar que seguía viviendo en nuestra comarca después de que Javi Luzuriaga detectase indicios por primera vez en 2007 desde de su extinción en la década de los ochenta del siglo pasado. La cita de Javi no sólo había sido la primera en Ayala sino de toda la vertiente cantábrica del País Vasco.

La segunda vez que hablamos de la nutria fue en noviembre de 2020 haciendo un inventario de los pequeños carnívoros presentes en la Comarca Cantábrico Alavesa. Decíamos que en la primavera de ese mismo año había aparecido una nutria atropellada en el río Altube a su paso por Baranbio y que además sabíamos que esta especie también frecuentaba el río Herrerías, sin embargo, aún no habíamos podido fotografiarla en ningún lugar y mostrarla en este blog.

Por fin, el dos de enero de este año hemos podido grabar unas imágenes mediante fototrampeo de un ejemplar. Un documento que nos parecía histórico: las primeras imágenes de una nutria en Ayala.


Sirva esta entrada también para denunciar el estado tan lamentable en el que se encuentran nuestros ríos, seguramente el ecosistema más degradado. Junto a esta bella imagen de la nutria hay basura de todo tipo: chatarra, papeles y plástico, mucho plástico, sin olvidar que vertemos al río directamente nuestras aguas residuales, a falta de completar las obras de saneamiento del Alto Nervión. Pero quedémonos por el momento con esta imagen y con la esperanza de la recuperación futura de nuestros ríos y toda su fauna y flora asociada.

 

viernes, 31 de diciembre de 2021

¿Cuándo volveremos a ver olmos en Ayala?

Después de que la grafiosis se extendiera por toda Europa provocando una altísima mortandad en los olmos, apenas podemos encontrarnos algún que otro pie adulto superviviente en nuestra comarca. El ejemplar que mostramos en esta entrada se encuentra en el Reformatorio de Amurrio, así que cualquier persona puede acercarse fácilmente a contemplar uno de estos árboles no afectados por la enfermedad. Probablemente la razón de su supervivencia sea ese, el hecho de estar aislado, sin posible contagio con otros ejemplares próximos, aunque nunca se sabe y podría ser uno de los escasos individuos resistente a la grafiosis.


En realidad, la grafiosis se propago desde Asia en dos momentos del siglo XX, primero en la década de los 30 por el hongo Ophiostoma ulmi y después a principios de los 70 por otra especie de mayor virulencia llamada Ophiostoma novo-ulmi. Estos hongos bloquean el movimiento de la savia por los vasos del árbol y acaba produciéndoles la muerte. La transmisión de estos hongos de un árbol a otro se produce a través de coleópteros de la familia de los escolítidos que los portan cuando se alimentan en los olmos o cuando realizan la puesta en ellos.


Así que aquellos olmos que vivían en nuestras montañas y ríos también acabaron infectándose, secándose y muriendo. Aunque quizá la afección de la enfermedad fue más notoria en aquellas extensas olmedas que crecían en ciudades como Donosti o Vitoria donde con el paso de los años no quedaría ningún ejemplar sano. La toponimia ayalesa mantiene tímidamente el recuerdo de su presencia como es el caso de Los Olmos en Izoria.


Pero el regreso de los olmos a nuestros campos, pueblos y ciudades ya es posible desde hace unos años. Desde hace varias décadas existe el Programa Español de Conservación y Mejora de los Recursos Genéticos de los Olmos Ibéricos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente que, junto con la Universidad Politécnica de Madrid, a través de la E.T.S de Ingenieros de Montes, ha ido recolectando olmos resistentes a la grafiosis y llevando a cabo cruzamientos controlados con el fin de generar genotipos resistentes. Estos ejemplares han sido autorizados por el Catálogo Nacional de Materiales de Base para la Producción de Material Forestal de Reproducción por lo que existe la posibilidad de adquirirlos y plantarlos con la seguridad de que no se vean infectados por la grafiosis.


Los medios de comunicación nos han ido haciendo llegar noticias en los últimos años sobre la adquisición de ejemplares resistentes por parte de ayuntamientos, asociaciones conservacionistas o por particulares con el fin de que los olmos vuelvan a dar sombra en pueblos y ciudades, o simplemente para que vuelvan a formar parte de nuestro paisaje y cumplan su función ecológica. Destaca también la asociación Zerynthia (Asociación Española para la Protección de las Mariposas y su Medio) que ha promovido iniciativas en lugares como Vitoria-Gasteiz o el Parque Natural de Valderejo para la plantación de estos olmos resistentes con el fin de recuperar las poblaciones de Satyrium w-album, una mariposa ligada a estos árboles.

¿Quién se anima a plantar olmos en Ayala?, ¿Ayuntamientos, juntas administrativas, grupos conservacionistas, asociaciones etnográficas? 


Después de varias décadas desde que llegase la grafiosis y se hayan destinado miles de euros a la recuperación del olmo el futuro es esperanzador, pero la globalización sigue favoreciendo la entrada de todo tipo de especies exóticas que pueden ser perjudiciales en algunos casos para nuestros árboles. Ahí está el lepidóptero Cydalima perspectalis que ataca los bojes, la avispilla del castaño (Dryocosmus kuriphilus), Trioza erytreae, un psílido de origen africano que afecta a los cítricos, etc, etc.