viernes, 7 de julio de 2017

Nueva cita de lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi) para Ayala


Lagarto verdinegro. Foto Javier de Pablo.
El lagarto verdinegro se merece que le dediquemos en exclusiva una entrada en este blog. A diferencia del lagarto verde occidental o el lagarto ocelado, el verdinegro es un endemismo ibérico, es decir, habita únicamente en la península Ibérica, más concretamente en el área noroccidental como puede apreciarse en el mapa de distribución publicado en el Atlas y Libro Rojo de los reptiles y anfibios de España.

Atlas y Libro rojo de los reptiles y anfibios de España
Mientras que en la zona occidental de su distribución como Galicia o Asturias este lagarto es relativamente abundante, en el País Vasco se vuelve una especie escasa y rara, estando únicamente repartido en este territorio por la mitad occidental de la vertiente atlántica y  de manera puntual en algunas localidades guipuzcoanas próximas a la costa.

Imagen extraída del Servidor de Información de Anfibios y Reptiles de España
La reciente publicación de Honrado Tejado y Elena Potes Herpetofauna del Territorio Histórico de Álava (2017) confirma también la distribución cantábrica en la provincia alavesa y su escaso número:“tiene una repartición muy reducida, limitada a escasos contactos muy dispersos en la región Cantábrica y en el área de la divisoria de aguas  de la provincia. Es una especie rara de la que en territorio alavés se dispone de registros esporádicos.

Imagen extraída de Herpetofauna del Territorio Histórico de Álava
Las referencias de esta especie en nuestra comarca y nuestras propias observaciones son, efectivamente, escasas y esporádicas. Sabemos de su presencia en Gorbea, de una cita de Maider Iglesias en Okendo, otra en Luyando o el ejemplar que encabeza esta entrada fotografiado por Javier de Pablo esta misma primavera en las proximidades de un caserío en el barrio San Roque de Amurrio.

Lagarto verdinegro en Amurrio. Foto Javier de Pablo.
Este reptil ocupa zonas con una precipitación superior a los 600 mm anuales donde la vegetación potencial son bosques de caducifolios (robles, hayas y castaños) y sotos fluviales, Estos bosques y sus matorrales de sustitución en la mitad norte de nuestra comarca han sido sustituidos por extensos monocultivos forestales de pino de Monterrey y eucalipto como hemos visto en entradas anteriores. Esto provoca la fragmentación de las poblaciones de muchas especies de fauna autóctona adaptada a aquellos hábitats lo que repercute negativamente en la salud de sus poblaciones.


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